Brecha de Género: Es la economía ESTUPIDO!

Mujeres en bici. Algo que todos queremos verMis amigas de Macleta nos mostraron este gran artículo que habla sobre la brecha de genero en el uso de la bicicleta. No es un secreto que las mujeres son una minoria en lo que se refiere al transporte y esa es una de las cosas que se dedica a estudiar y corregir la agrupación Maclea.

En este artículo se muestra que las razones para que no sean más las mujeres que pedalean no están en el miedo o en la moda, si no que en la realidad económica de las mujeres. Lo enocontre tan interesante que decidimos traducirlo para compartirlo.

 

¿Has escuchado sobre esas subidas en los números de ciclistas a nivel nacional?

Bueno, pues son en la mayoría hombres.

Un paper reciente revisa las tendencias y crecimientos en la demografía del ciclismo y encontró que, en promedio, casi todos los nuevos ciclistas en los caminos de EE.UU. durante los últimos 20 años han sido hombres entre 25 y 64 años. Mientras, la tasa de mujeres en los caminos se ha

mantenido pareja, con un 24% de los viajes en bicicleta a nivel nacional hechos por mujeres en el 2009 (de acuerdo a la encuesta nacional de viajes de ese año). Hay mucha variación a nivel local. En Mineapolis, 44% de los que pedalean son mujeres. En Portland es el 39%. En Chicago en cambio, el número de mujeres en bicicletas disminuye. En Alemania, la mitad de todos los que andan en bicicleta son mujeres. En Holanda, es más que la mitad. En Lima, Peru, es tan sólo el 2%.

¿Que es lo que pasa? ¿Por que no hay más mujeres en bicicleta en EE.UU?

Las dos teorías que de seguro habrás escuchado son miedo y moda.

Un estudio muy citado del 2009 encontró que las mujeres están más dispuestas a escoger conducir en calles más tranquilas y residenciales, mientras los hombres están más dispuestos a escoger rutas directas incluso si tienen un tráfico más intenso. Las mujeres son una “especie indicadora” para el ciclismo, concluye este estudio, y las ciudades pueden aumentar el número de mujeres en bicicleta construyendo infraestructura donde se sientan más seguras.

También se habla mucho de otra preocupación de las mujeres que se expresa en las encuestas: Ir en bicicleta al trabajo impide nuestra habilidad de calzar con las normas de vestimenta, maquillaje y peinado. La respuesta a esto puede ser vista en la proliferación en la marca “Cycle Chic”, Tweed Rides y la mezcla entre alta moda y el andar en bicicleta.

Hay bastante verdad en ambas teorías, la del miedo y la moda. Pero antes de que empecemos a culpar a la vanidad o a la timidez por los problemas de las mujeres para transportarse, yo creo que vale la pena mirar a otros actores potenciales.

Como la economía.

Estadísticamente las mujeres son más propensas que los hombres a ser pobres. Todavía no (según datos del 2009) no ganamos lo mismo. Recibimos 77 centavos por cada dolar que hace un hombre.

Otros factores varían desde el tipo de trabajo disponible hasta parcialidad al momento de contratar a mujeres embarazadas o madres.

A pesar de que transportarse en bicicleta es más barato, las dueñas de casa con bajos ingresos tienen menos posibilidades de acceder a una bicicleta. Las barreras para pedalear incluyen el costo de comprar una bicicleta cuando todos los dolares de una están atados a un auto, a barreras culturales, tales como perfiles policiales, y la falta de acceso a la infraestructura de seguridad en los barrios con bajos costos de la vivienda.

Otra barrera: Andar en bicicleta toma tiempo. Y esto es algo que, según los números, las mujeres tienen menos que los hombres. En el 2004 las mujeres trabajadoras reportaron una hora más de trabajo en la casa por día que sus contrapartes, hombres trabajadores. Estas mismas mujeres reportaron dos veces más tiempo gastado en cuidar niños. Siendo el estatus de empleo igual, tenemos más tareas caseras y nos precupamos mucho más que los hombres de cuidar a los parientes más ancianos [nota del traductor: en Chile, un interesante estudio que relaciona pobreza de tiempo y transporte han hecho Alcaíno, Domarchi y López].

Este tipo de responsabilidades agregan necesidades de transporte más complicadas. Las mujeres hacen más viajes que los hombres, con diversos tipos de viajes encadenados entre ellos. Y hasta el doble de viajes que los hombres como servicio de pasajeros, como por ejemplo, llevar niños a la escuela, a la práctica de futbol, al jardín de niños entre las compras para la casa y luego el trabajo. No es sorpresivo entonces que la minivan está estrechamente relacionada con la maternidad en EEUU. Debemos esperar que algún día ninguna de estas actividades esté atada a un genero en particular. Hasta entonces, estadísticamente, si tu eres una mujer, andar en bicicleta te va a ser menos accesible que a tu contraparte hombre.

Si sólo necesitas ir y volver al trabajo, con poco que llevar y sin paradas en el camino, entonces andar rápido en caminos rápidos estará bien, incluso es algo bienvenido para poder soltar un poco del estress del día. Pero seas hombre o mujer, cuando tienes que agregar un niño o dos y una parada para comprar comida y la necesidad de llegar al otro lado oliendo bien, entonces tendrás que tomar una ruta que huela a rosas si la hay, y tu auto si no la hay. (Y sobre esa cosa del miedo: Las mujeres están más dispuestas que los hombres a admitir que tienen miedo, por ejemplo, ir al dentista. Sólo porque un hombre no sepa poner bien el puntaje a sus preocupaciones en una encuesta no hace que se sientan atraidos por la idea de pedalear por un camino con mala infraestructura).

Andar en bicicleta es, en gran parte de un país auto-centrico como EEUU, un privilegio o un castigo. Es por eso que no hay muchas mujeres andando en bicicleta. No es porque seamos vanidosas  o temerosas. Es porque estamos ocupadas y en quiebra y nuestro sistema de transporte no está pensado para nada que no sea manejar un auto.

Entre los activistas hay pocos signos sobre una clara estrategia para disminuir esta brecha. Hay un poco de foco en el miedo, sobre que mujeres, niños y ancianos y los potenciales ciclistas que están "interesados pero preocupados”. Pero esto difícilmente parece una estrategia ganadora para introducir al público y los políticos en la alegría de pedalear.

Mientras, en vez de directamente hacerse cargo de las disparidades económicas  y laborales que impactan la habilidad para transportarse en bicicleta, las campañas por lo general se quedan solamente urgiendo a las mujeres a "prueba andar en bicicleta de todas maneras". Oh, y mientras estás en eso, ¿por que no te compras algunas cosas bastante caras para acompañarlo ?

Si hay algo que las mujeres norteamericanas no necesitan, es culpa, ya sea sobre nuestra salud, como nos vemos, nuestros miedo, nuestras responsabilidades por el bien global. Lo que necesitamos es lo mismo que necesitan los hombres: caminos que son buenos para las bicicletas y montones de gente andando en bici haciendolos aún más seguros. Necesitamos bicicletas que puedan transportar niños y carga, y necesitamos hombres que estén dispuestos a usarlos también. No necesitamos culparnos a nosotras personalmente o ser culpadas por no poder soltar nuestros autos de manera inmediata. Necesitamos que los avocados, activistas y políticos tengan las agallas de trabajar por un cambio más incremental. Y cuando no lo hagan debemos enojarnos!

Necesitamos un mundo el cual el andar en bicicleta no es un tema de genero y no se necesiten artículos como este.

Necesitamos saber como mostrar, de manera fuerte y clara, a que se parece la equidad y a que no, en la casa, en el trabajo y en los caminos.

Vía: Grist